Gear4music · Cajón flamenco
7,8/10Gear4music Cajón Compacto con Cojín y Funda
Cajón compacto con bordones ajustables, cojín y funda por unos 50 €: para jóvenes y para llevar.
- Con bordones
- Principiante
- Incluye 2 accesorios
Instrumento
Una caja de madera que se toca sentado encima y suena a bombo y caja. Es la forma más barata y compacta de empezar con la percusión, y el más fácil de llevar a cualquier sitio.
Gear4music · Cajón flamenco
7,8/10Cajón compacto con bordones ajustables, cojín y funda por unos 50 €: para jóvenes y para llevar.
Donner · Cajón flamenco
7,5/10Cajón de abedul hecho a mano con cuerdas internas y funda acolchada: el más completo por 100 €.
Filigrana · Cajón flamenco
6,8/10Cajón flamenco fabricado en Sevilla con tapa de abedul finlandés: sonido flamenco auténtico por 85 €.
Xdrum · Cajón flamenco
6,8/10Cajón de abedul de solo 36 cm para niños, con cuerdas afinables: un instrumento de verdad a su tamaño.
Meinl · Cajón flamenco
6,7/10Cajón Meinl de abedul báltico en tamaño compacto: ideal para niños y adolescentes, pequeño para adultos.
Qbano · Cajón flamenco
6,5/10Cajón flamenco sevillano con cuerda en V regulable por unos 82 €: buen sonido, algún envío con desperfectos.
Meinl · Cajón flamenco
6,5/10El cajón de graves profundos de Meinl: lo más parecido a una batería en una caja, para quien va en serio.
Meinl · Cajón flamenco
5,8/10Kit de Meinl para montar tu propio cajón y pintarlo: unos 39 €, ideal para proyectos en familia o en clase.
El cajón es una caja de madera que se toca sentado encima, golpeando la cara frontal con las manos. Suena a la vez a bombo y a caja de batería, y por eso se usa tanto para acompañar guitarra, cante y música acústica.
Es de origen peruano: hay referencias a él en Lima desde mediados del siglo XIX, y se usó en la música afroperuana. Llegó al flamenco hacia finales de los años 70, cuando Paco de Lucía lo incorporó tras una gira por Latinoamérica; en España se le añadieron cuerdas internas y pasó a llamarse «cajón flamenco». Perú lo declaró Patrimonio Cultural de la Nación en 2001. Tienes el detalle en la Wikipedia.
Primer ejercicio: cuenta 1-2-3-4 en voz alta y golpea el bajo en el 1 y el 3 y el agudo en el 2 y el 4. Cuando te salga sin pensar, repite sin parar durante un par de minutos y sube poco a poco la velocidad.
Cada zona de la tapa suena distinto, así que merece la pena probar. En el flamenco se usa para acompañar palos como la rumba o las bulerías, pero sirve igual para pop, folk o canción de autor.
Los bordones son lo que distingue al cajón flamenco del peruano original. Con bordones, el sonido es más vivo, con ese chasquido; sin ellos, más seco y más grave, más cercano al cajón de origen. Algunos cajones permiten activarlos o quitarlos con un tornillo, y así tienes dos sonidos en uno.
Para empezar, lo más práctico es uno con bordones: es lo que oirás en los vídeos y el que da más variedad. Te lo comparamos modelo por modelo en la guía cuál comprar según tu presupuesto y tu nivel.
Un cajón de adulto mide unos 48 a 50 cm de alto y 30 a 35 cm de ancho y de fondo. Los infantiles y los compactos de viaje son más bajos, para que los pies del niño lleguen al suelo o para llevarlos mejor.
En cuanto a la madera, la tapa suele ser de abedul u otro contrachapado fino, y el cuerpo de abedul, haya o MDF. Tradicionalmente se usaban tornillo, cedro o caoba. Una tapa fina suena más viva; el cuerpo más grueso da más grave, aunque pesa más. También hay kits para montar uno mismo, aptos para niños.
Hay que tener en cuenta que es un instrumento acústico y suena alto: en un piso conviene tocar a horas razonables y con los vecinos avisados.
Los que hemos analizado van desde unos 40 € (kit para montar) hasta 220 € (precio orientativo; confírmalo en Amazon). La mayoría de los cajones buenos para empezar están entre 50 y 100 €. Por encima de 150 € entran los de gama alta, con bordones regulables y maderas especiales: el precio sube con la calidad de la madera, el tamaño y los ajustes.
No. Con dos sonidos, el grave en el centro y el agudo en el borde, ya acompañas casi cualquier canción.
Son cuerdas internas que vibran contra la tapa y dan el chasquido de caja. Sin ellos el cajón suena más seco.
Bastante: suena alto. Si tienes vecinos cerca, mejor tocar a horas razonables o probar con un instrumento más silencioso.
Uno infantil, más bajo que el de adulto, para que los pies lleguen al suelo y esté cómodo al sentarse encima.